20 mar. 2010

Reflexión de un diseñador


Desde Psdcreativo topé con un fenomenal artículo sobre una reflexión acerca de los diseñadores y su realidad. Me e visto con la obligación de compartirlo:

El diseño como profesión es mucho más que un simple trabajo, como he dicho varias veces es un estilo de vida, donde una vez que entiendes la importancia y su relevancia al mundo que nos rodea, entiendes el significado de cada mensaje que se plasma alrededor de un diseño, empiezas a ver las cosas de manera diferente.

Empiezas a ver el diseño del vaso de refresco en el restaurante de comida rápida, y descifras en tu mente todo el proceso de creación del arte final, sabes si se hizo en Photoshop o en Ilustrador, miras si la tipografía tiene sentido y unidad con la pieza en total, miras los colores, interpretas los tonos como mensajes escondidos que susurran ideas, sientes el material en el que está hecho capaz de soportar la tinta y mantener el líquido en su interior sin ningún problema… todo eso es unos segundos… ¿Sabes de lo que hablo no? Claro que lo sabes, el diseño está en tus venas.

Desde que empiezas con Photoshop a una edad temprana, te das cuenta que eso es lo que quieres, quieres que la gente vea lo que haces, quieres sobresalir, quieres ser el mejor, quieres tener una la última Mac disponible, los mejores Pantone, tu propio estudio para trabajar por tu cuenta. Todo es genial hasta que te topas con la realidad.

Lee el artículo completo tras el salto

El diseño es una de las profesiones que más genera satisfacción personal… pero difícilmente te va a hacer una persona adinerada. Es curioso que al ser probablemente inspirada en el arte, el diseño presente una de las mayores inconvenientes de la primera: no es necesariamente rentable.

Y no quiero hablar sobre una carrera de diseño como tal en una universidad, sino sobre lo que pasa cuando ya sales. Terminas las carrera, ten dan tu título que te acredita como profesional y ya estás listo para enfrentar el mundo laboral. Puedes empezar como freelance o trabajar para alguna empresa. Te sientas frente a tu ordenador tu primer día de trabajo, empiezas tu primer diseño como profesional y luego de un arduo trabajo terminas y lo entregas. Te pagan por él o es sólo parte de tu salario…

¿Y luego qué?

Sigues haciendo lo mismo una y otra vez con diferentes clientes. Si eres un freelance, es más difícil porque siempre habrá alguien que haga tu trabajo más barato que tú.Y lo mejor es que muchas veces esa persona nunca pasó por una universidad como tu, no hizo tesis o pruebas de grado, y sólo porque sabe usar Photoshop ya es un “diseñador”.

Pero esto no es lo más grave. ¿Te acuerdas de aquél primer diseño que vendiste? ¿Sabes donde está ahora? Exacto, produciéndole dinero a tu cliente, cada vez que un empaque con tu diseño se vende, que cada entrada que creaste al concierto es adquirida, cada vez que el afiche es visto y genera una visita a la tienda, cada vez el diseño genera pero no para quien lo hizo sino para quién lo adquirió. ¿Curioso no?

Vez ese logo en la calle y dices: ¡Hey yo lo hice! Y te sientes orgulloso pero ves tu bolsillo y sigue igual. Pero esto no siempre es así.

El problema radica también, que, y como me enseñó un profesor de la universidad, el diseño por lo menos en mi país no es una profesión federada como la de medicina, la de derecho, la de ingeniería. Las Escuelas Federadas le permiten a los profesionales regular los precios de su servicios de un mínimo y un máximo, lo que garantiza una buena competencia y elimina a los no profesionales que quieran cobrar sumas muy superiores a lo que les corresponde. por lo que también, si en tu país no hay una escuela federada empieza a hacer conciencia con tus colegas. Pero mientras que lo aprueban o se vuelve una realidad, ¿qué podemos hacer? Conozco sobre alguien que supo que hacer.

El primer diseñador inteligente (realmente lo era) fue Frank Mason Robinson, cuando en 1885 hizo este logo:



Ahora, ¿crees que fue el primer diseñador inteligente por haber esto este simple isotipo? De hecho no, lo que lo hizo el pionero fue lo que muchos de nosotros no nos atrevemos a hacer bien: Cobrar. Pero no cobrar así como nada, cobrar inteligentemente. En lugar de cobrar una cantidad de dinero (aunque era elevada) decidió hacer algo totalmente visionario: cobrar 0.0025 centavos de dólar por cada Coca Cola que se vendiese… ¿Sabes en cuántos países se vende Coca Cola hoy? Más de 200… ¿Sabes cuantas Coca Colas se venden todos los días? Millones… ¿Sabes cuántas generaciones de la familia Mason han vivido de esos 0.0025 centavos por cada Coca Cola? Cinco.

¿Sabes cuánto dinero tendrías por cada vez que ese empaque con tu logo se venda? ¿Sabes cuánto dinero ganarías por cada vez que tu anuncio sea expuesto? Es por eso que no hay diseñadores millonarios, porque nuestro derecho de autor patrimonial vale una cantidad de dinero fija. Algo que no pasa en el mundo de la música, de la literatura o del cine.

Esa es nuestra realidad, eso es lo que somos, y hasta que no cambiemos nuestra mentalidad de “prostitutos” gráficos viendo que cliente nos sale, arañando proyectos para sacar algo de ganacia seguiremos comiendo de las migajas de otros. Mientras no sepamos leer bien cual cliente nos conviene, cual es rentable y cuál es el verdadero precio de nuestra creatividad, así permanecerá.

Y entonces… ¿Cuánto me dijiste que valía tu talento? Déjame sacar la chequera…

Artículo escrito por JosHeron

2 comentarios:

Brian dijo...

Alucinante, un artículo que me dice cual será mi supuesto futuro a la cara sin tapujos!!

Muchas gracias por compartir con nosotros este magnífico articulo!!

Luis Iriarte dijo...

Aqui en mi pais (Venezuela) hay muchos de esos que saben manejar el photoshop y ya se creen mejores que quienes por años estudiamos el diseño grafico!

pondre en practica la propuesta de frank mason a ver si me funciona por aqui!

gran articulo!